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Ameba «comecerebros» en Fiambalá: qué se sabe del caso y cómo prevenir una infección



La muerte de un niño de 10 años por meningoencefalitis amebiana primaria generó preocupación en Catamarca y repercusión nacional. Mientras se investiga el posible origen del contagio, especialistas explicaron cómo actúa este microorganismo, cuáles son los riesgos y qué precauciones conviene tomar.

El caso, confirmado mediante estudios de laboratorio, reabrió además el debate sobre los controles sanitarios y la prevención de enfermedades poco frecuentes, pero de evolución potencialmente mortal.


Tras la repercusión de la noticia, una de las principales preguntas es si se logró determinar dónde se produjo la infección y qué medidas pueden adoptarse para reducir los riesgos. Hasta el momento, no se había confirmado públicamente el lugar exacto de exposición del niño, por lo que no corresponde atribuir el contagio directamente al complejo termal de Fiambalá.

¿Qué se sabe sobre el origen del contagio?

De acuerdo con la información difundida sobre el caso, el diagnóstico fue confirmado por el laboratorio nacional de referencia ANLIS-Malbrán mediante una prueba de PCR. Las investigaciones apuntan a establecer dónde pudo haber ocurrido la exposición al microorganismo y contemplan el análisis de distintos ambientes y fuentes de agua.

El complejo termal de Fiambalá fue señalado como uno de los posibles lugares de exposición y se encontraba cerrado por tareas de remodelación, según los reportes publicados. Sin embargo, esa circunstancia no constituye por sí sola una confirmación de que el contagio haya ocurrido allí.

¿Qué es la ameba comecerebros y cómo se transmite?

La Naegleria fowleri es un microorganismo que puede encontrarse en la tierra y en aguas dulces templadas o calientes, incluidos algunos lagos, ríos y manantiales termales. Se la conoce popularmente como «ameba comecerebros» porque, en circunstancias excepcionales, puede ingresar por la nariz y alcanzar el cerebro, donde provoca una infección denominada meningoencefalitis amebiana primaria (MAP).

La enfermedad es extremadamente infrecuente, pero puede evolucionar rápidamente y tiene una tasa de mortalidad muy elevada.

Es importante aclarar que la infección no se produce por beber agua contaminada ni se transmite de persona a persona. El riesgo se presenta cuando el agua que contiene el microorganismo ingresa por la nariz y este alcanza el sistema nervioso central.


¿Qué dijo el infectólogo sobre las aguas termales?

En declaraciones difundidas por Inforama el 20 de octubre, el infectólogo y epidemiólogo Hugo Luis Pizzi sostuvo que es posible investigar y controlar la presencia de estos microorganismos mediante procedimientos adecuados de vigilancia.

El especialista remarcó la importancia de identificar el agente y determinar el lugar de exposición antes de establecer conclusiones sobre el origen del contagio. También recomendó evitar sumergir la cabeza en aguas termales como medida preventiva mientras se evalúan las condiciones del ambiente involucrado.

Pizzi señaló, además, que el diagnóstico temprano es determinante debido a la rapidez con la que puede avanzar la infección.


¿Qué precauciones se deben tomar?

Aunque el riesgo de contraer esta infección es muy bajo, existen recomendaciones para reducir la exposición al microorganismo, especialmente durante actividades recreativas en aguas dulces naturalmente calientes.

– Evitar sumergir la cabeza en aguas termales naturales y procurar que el agua no ingrese por la nariz.
– Utilizar pinzas nasales al nadar o zambullirse en aguas dulces templadas, cuando corresponda.
– No remover sedimentos del fondo en zonas de agua dulce cálida.
– Para realizar lavados nasales, utilizar exclusivamente agua destilada, estéril o previamente hervida y enfriada.
– Ante la aparición repentina de dolor de cabeza intenso, fiebre, vómitos o rigidez de cuello después de una exposición a este tipo de agua, buscar atención médica inmediata.

Estas recomendaciones coinciden con las pautas preventivas de los CDC, que también aclaran que las piscinas correctamente mantenidas y desinfectadas no representan el mismo riesgo que las aguas naturales contaminadas.


Una investigación que requiere información confirmada

El caso de Fiambalá dejó una pregunta central: cómo se produjo la exposición al microorganismo y qué medidas corresponden para evitar nuevos episodios. La investigación del posible origen del contagio y la evaluación de las condiciones sanitarias de los ambientes involucrados serán fundamentales para establecer conclusiones.

Mientras tanto, los especialistas insisten en la importancia de la prevención y de la consulta médica inmediata ante síntomas compatibles. Se trata de una infección excepcional, por lo que el caso no debe interpretarse como evidencia de que todas las aguas termales o fuentes de agua de la zona estén contaminadas.

La prioridad es esclarecer lo ocurrido con información científica verificable y comunicar recomendaciones que permitan a la población actuar con precaución, sin generar alarma innecesaria.

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