Día de la Madre: las ventas minoristas volvieron a caer y crece la cautela en el consumo

Según un relevamiento de CAME, las ventas de los comercios pymes bajaron un 1,4% interanual y acumulan cinco años consecutivos de retroceso. Las promociones y la financiación no alcanzaron para impulsar el consumo.
El Día de la Madre volvió a dejar un balance negativo para el comercio minorista pyme argentino. De acuerdo con un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas registraron una caída del 1,4% en comparación con el mismo período del año pasado, prolongando una tendencia descendente que ya lleva cinco años consecutivos.
El resultado refleja un escenario de consumo cauteloso, que también representa un desafío para los comercios de Catamarca, donde las fechas especiales constituyen una oportunidad para impulsar las ventas en rubros como indumentaria, perfumería, calzado, tecnología y librería.
A pesar de las promociones, los descuentos bancarios y las cuotas sin interés, los consumidores priorizaron alternativas más económicas. El ticket promedio se ubicó en $63.197, mientras que numerosos comerciantes recurrieron a distintas estrategias para sostener la demanda, incluso a costa de reducir sus márgenes de rentabilidad.
Cuatro rubros cerraron con resultados negativos
El informe de CAME indicó que cuatro de los seis sectores relevados registraron bajas interanuales. Los electrodomésticos encabezaron las caídas, con un 3,6%, seguidos por cosméticos y perfumería, y equipos periféricos, accesorios y celulares, ambos con un retroceso del 3,2%. En calzado y marroquinería, la disminución fue del 2,2%.
En contraste, librería mostró el mejor desempeño, con un crecimiento del 3,4%, mientras que indumentaria presentó una variación positiva mínima del 0,1%.
Los datos evidencian diferencias entre las categorías y una mayor inclinación hacia compras puntuales, de menor costo o vinculadas con necesidades cotidianas, en lugar de adquisiciones de mayor valor.
Promociones para sostener las ventas
Frente a este panorama, el 88,9% de los comercios implementó promociones para atraer compradores. Entre las alternativas utilizadas se destacaron las rebajas de hasta el 20%, las ofertas 2×1 y 3×2, los beneficios bancarios y la financiación en cuotas sin interés.
Sin embargo, estas herramientas no fueron suficientes para revertir la tendencia general. El gasto promedio varió según el rubro: cosméticos y perfumería alcanzó los $88.000 por compra; electrodomésticos, $72.581; y calzado y marroquinería, $67.332. En tanto, equipos periféricos, accesorios y celulares registraron $60.089, indumentaria $55.416 y librería $37.638.
También se observaron cambios en los productos elegidos. En electrodomésticos tuvieron mayor protagonismo los aparatos pequeños; en tecnología, los auriculares, las fundas y los relojes inteligentes; mientras que en calzado y marroquinería se destacaron los artículos de uso cotidiano. La renovación de celulares, en cambio, perdió impulso.
Un resultado por debajo de las expectativas de parte del sector
En cuanto a las proyecciones comerciales, el 51,3% de los comerciantes señaló que los resultados estuvieron en línea con sus expectativas. Por su parte, el 32,5% vendió menos de lo previsto y solo el 16,2% superó sus estimaciones.
Además, apenas el 9% consideró que la fecha fue determinante para la facturación mensual. Para el 39,9%, el impacto fue moderado, mientras que el 31,7% sostuvo que la celebración aportó ventas, pero sin modificar el desempeño general del negocio.
El desafío para el comercio de Catamarca
En Catamarca, los resultados nacionales funcionan como una referencia para observar el comportamiento del consumo, aunque no permiten establecer por sí solos cuánto vendieron los comercios de la provincia durante la celebración.
El escenario plantea un desafío para los negocios locales: atraer clientes mediante propuestas competitivas, promociones y alternativas de pago, en un contexto en el que los consumidores parecen evaluar con mayor atención sus gastos.
La caída acumulada durante cinco años consecutivos vuelve a poner en evidencia las dificultades del comercio minorista para aprovechar plenamente una de las fechas tradicionales del calendario comercial argentino.
