“Desesperado por las elecciones, Galán se olvida de los proyectos y el oficialismo lo aplasta con su propia historia”

CAMYEN se aprobó por 29 votos a 10, pero el debate terminó convertido en un fuerte cruce político dentro del recinto.

La Cámara de Diputados de Catamarca aprobó hoy, por 29 votos a 10, el proyecto que modifica la denominación de CAMYEN y amplía las atribuciones de la empresa minera estatal, entre ellas una de las herramientas más relevantes: la posibilidad de comenzar a vender proyectos de emprendimientos mineros.

La iniciativa, que ya contaba con media sanción del Senado y había sido solicitada por el Poder Ejecutivo, llegaba al recinto con la expectativa de convertirse en un trámite legislativo. Sin embargo, el tratamiento terminó adquiriendo una dimensión política que excedió ampliamente la discusión técnica sobre el futuro de la empresa.

El debate tuvo, en buena parte de su desarrollo, un componente técnico. Profesionales vinculados a la minería y especialistas relacionados con la actividad fueron convocados para explicar los alcances de la modificación y responder inquietudes de los legisladores. Sobre esa base, el oficialismo logró reunir una mayoría de 29 votos sobre 41, mientras que 10 diputados rechazaron la iniciativa.

Pero cuando llegó el turno de las intervenciones políticas, el eje cambió.

Galán llevó el debate hacia las elecciones

Uno de los momentos más particulares de la sesión se produjo cuando el legislador Galán intentó trasladar la discusión de CAMYEN al escenario electoral.

El diputado sostuvo la necesidad de que exista un nuevo actor político y planteó la posibilidad de una convocatoria electoral, argumentando que las encuestas y el contacto con la ciudadanía estarían mostrando un escenario que debería ser interpretado políticamente.

El planteo resultó llamativo porque todavía resta aproximadamente un año para el próximo proceso electoral y porque la discusión sobre una empresa minera estatal terminó transformándose, una vez más, en una discusión sobre el poder político y la legitimidad electoral.

Galán apeló así a una fórmula que ya forma parte de su discurso legislativo: encuestas, malestar social, temor del oficialismo y necesidad de que ese supuesto escenario sea traducido inmediatamente en una nueva elección.

La respuesta del oficialismo no tardó.

Ledesma respondió y apuntó al relato de Galán

El jefe de la bancada oficialista, Ledesma, tomó la palabra y respondió con dureza. Pero uno de los puntos centrales de su intervención estuvo en desmontar, según su interpretación, la construcción discursiva de Galán como un dirigente ajeno a la política tradicional.

Ledesma sostuvo, en referencia a Galán:

“Dice que no vivió de la política. Sin embargo, su padre fue senador, que arrebató una senaduría en el interior, y las zapatillas que usó toda su juventud fueron compradas con la política.”

La frase marcó uno de los momentos más fuertes del debate.

Pero Ledesma no se quedó en el origen familiar de Galán. También vinculó su trayectoria política con la utilización de programas y herramientas destinadas a sectores vulnerables.

En ese sentido, sostuvo que:

“La política también le dio la posibilidad de usar a los pobres con la venta de vales, que estaban dirigidos a la sociedad, a un sector que hoy utiliza nuevamente con claras intenciones electorales.”

La acusación buscó instalar una contradicción: Galán reclama transparencia y cuestiona al poder desde un discurso de defensa de los sectores más vulnerables, mientras que el oficialismo sostiene que esos mismos sectores son utilizados como parte de una estrategia electoral.

De CAMYEN a la disputa por el relato

El enfrentamiento volvió a mostrar una característica que atraviesa buena parte de las discusiones políticas dentro de la Legislatura: los proyectos terminan funcionando como escenario de una disputa mucho más amplia por el relato político.

En esta oportunidad, CAMYEN era el objeto concreto de la sesión. Su nueva denominación, sus atribuciones y la posibilidad de comercializar proyectos mineros constituían el núcleo formal del debate.

Sin embargo, Galán intentó llevar la discusión hacia las elecciones y el oficialismo respondió llevando el debate hacia la trayectoria personal y política del legislador.

Ledesma también cuestionó la utilización recurrente de la victimización como herramienta discursiva y electoral. Según su planteo, Galán construye buena parte de sus intervenciones desde una posición de confrontación con el poder y de representación de sectores vulnerables, pero esa construcción no se correspondería —según el oficialismo— con su historia política y económica.

Las acusaciones que volvieron al recinto

En otro tramo de su intervención, Ledesma también hizo referencia a denuncias y cuestionamientos que pesan sobre Galán, incluyendo acusaciones vinculadas con abuso sexual y presuntas irregularidades patrimoniales.

Estos señalamientos fueron formulados en el marco del debate político y constituyen acusaciones, no condenas judiciales.

El objetivo político de Ledesma fue claro: responder al discurso de Galán sobre transparencia y ética legislativa colocando sobre la mesa los cuestionamientos que el legislador enfrenta y que, según el oficialismo, todavía requieren explicaciones.

También le pidió que dejara de escuchar a dirigentes con mandato cumplido que, según su interpretación, buscan influir en el escenario legislativo actual con la mirada puesta en las próximas elecciones.

El mensaje volvió a ser político: las elecciones tienen un calendario institucional y no pueden convertirse en una herramienta para forzar una renovación anticipada del poder simplemente a partir de encuestas o interpretaciones coyunturales.

Una votación contundente y un debate que terminó en otro lugar

Finalmente, CAMYEN consiguió una aprobación contundente: 29 votos a favor y 10 en contra.

El proyecto permitirá ampliar las herramientas de la empresa minera estatal y, entre otras atribuciones, avanzar en la comercialización de proyectos de emprendimientos mineros.

Pero la discusión política dejó otra lectura.

Galán intentó convertir el tratamiento de CAMYEN en una discusión sobre elecciones, encuestas y un supuesto temor del oficialismo. Ledesma respondió corriendo el eje hacia la trayectoria política del legislador y cuestionando lo que definió como una estrategia de victimización.

Así, una iniciativa que debía discutir principalmente minería, empresa estatal y desarrollo de proyectos terminó exponiendo nuevamente una de las principales disputas políticas de la Legislatura: quién representa a los sectores vulnerables, quién utiliza ese discurso con fines electorales y quién tiene autoridad para hablar de ética y transparencia.

Y, una vez más, el recinto terminó funcionando como anticipo de una campaña electoral que todavía no comenzó formalmente.

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